¡Hola people!

¿Cómo lleváis esta apertura de libertad?

Espero de corazón que bien, porque hemos estado viendo y viviendo situaciones que no podíamos ni imaginarnos. Siempre pienso que hay que sacar el lado positivo de las cosas, y esto no iba a ser menos. Yo misma estoy aprendiendo a reinventarme y lanzarme a lo que realmente me apasiona y dejar miedos y dudas atrás… Largo camino será, pero estoy segura de que va a merecer la pena aunque solo una de vosotras se sienta inspirada de alguna forma. cuidando mucho vuestra salud a través de una alimentación .

Curiosamente este posts lo empecé la temporada pasada y ahí se quedó, estaba casi redactado enterito pero se quedó en el olvido. Y cual es mi sorpresa al abrirlo de nuevo que me encuentro con un comienzo que se adapta perfectamente a lo que quiero contar. Os dejo la receta y mis palabras de hace más o menos un año.

La Nieves de hace un año:

«Todo es bienvenido, como ya sabréis, no me suelo quejar por las adversidades puesto que todo son oportunidades para crecer y fortalecerse a cualquier nivel. Y en ello estamos.»

Y una buena forma de mantener la energía a tope siempre es una buena alimentación. Vaya una novedad…

Y con esto, si no conocéis ya mis comienzos crudiveganos, os vengo a contar que una de las mejores formas para consumir y aprovechar al máximo las maravillas nutricionales que nos ofrecen los alimentos es no cocinarlos. Por supuesto en términos generales, ya que hay alimentos que no deben consumirse crudos (tubérculos por ejemplo) pero no vamos a meternos en esto hoy. Hoy vamos con una receta muy fácil de preparar, fresca, de temporada y que a mí no puede faltarme como entrante en prácticamente cada día del verano. Con ustedes: ¡El salmorejo de mi madre!

Se parece al gazpacho, pero no. Hay tantas variantes como personas que la preparan, y se pueden añadir ingredientes y variar proporciones a gusto del consumidor o del chef. Esta no es la receta original, que para ser sincera, no conozco al dedillo (¿algún cordobés en la sala que nos saque del apuro?) pero os aseguro que está para relamer el plato.»


SALMOREJO DE MI MADRE

INGREDIENTES

 – 2 Kilos de tomate

– 2 dientes de ajo grandes

– 1/2 barra de pan integral (puede ser sin gluten, y de cualquier harina integral)

– 1 Manzana mediana

– Aceite de oliva al gusto

– Sal al gusto

PARA DECORAR (elige una de estas opciones)

– Aguacate en rodajas 

– Tomate seco o tomate seco en aceite cortado en trocitos

– Semillas de cáñamo (puedes combinarlas con alguna de las dos anteriores u omitirlas)

ELABORACIÓN

– Ponemos el pan a remojar en agua, desmigajado, durante unos minutos

– Lavamos y cortamos el tomate y lo metemos en el recipiente donde vayamos a batir y preparar el salmorejo. Un bote grande, un bol o un cubo, como hace mi madre que prepara para una semana y para una familia de 4.

– Pelamos y cortamos los dientes de ajo y la manzana y los metemos junto al tomate. Podemos añadir más o menos ajo según nuestra preferencia. La manzana rebaja la acidez del tomate y no se nota nada en el sabor

– Sacamos el pan del remojo, lo estrujamos un poco para quitar el exceso de agua y lo añadimos al tomate para batir.

– Añadimos el aceite de oliva y la sal y lo batimos todo hasta que quede una mezcla espesa, lo más fina posible.

– Probamos un poquito para corregir sal, aceite o ajo. 

– Podemos dejarlo así, depende de la potencia de nuestra batidora (ya sea de mano o de pie) o podemos pasarlo por un pasatomate, para quitarle restos de piel de tomate, pepitas que hayan podido quedar del tomate o del pan y que quede sin grumos.

– Decoramos o con aguacate, que le da su toque verde y ayuda a la cremosidad del salmorejo o mi preferencia por excelencia, orejones de tomate seco en trocitos, que le dan el toque duro pero masticable y salado que suele aportar el jamón en la receta tradicional. Vais a flipar con el resultado.


A partir de esta base podemos hacer mil inventos, y os cuento algunos extras para los que hayan visto preparaciones diferentes.

A mí no me importa que no quede totalmente homogéneo, pero hay quien lo prefiere bien pasadito y que quede como una crema super lisa. Por eso podemos utilizar un pasatomate para que la mezcla quede sin grumos

El tomate se puede pelar si lo preferís e incluso limpiar de semillas. Again, a vuestro gusto. También podéis hacerlo si el pan es integral y tiene restos de cereal o fibra y no os gusta la textura que deja.

Y ahora para darle un toque aún más veraniego de la forma más simple, juguemos con la fruta.

Piensa en la misma receta pero añadiendo fresas, mango, piña, melón, sandía o cerezas. Quizá tengas que ajustar la  cantidad de pan para que el espesor se mantenga, pero poco más.

Como ves, ni me he calentado la cabeza con el post, ni me la caliento mucho más para comer en verano. Habiendo salmorejo tengo el 50% de mi comida resuelta.

¿Has hecho ya salmorejo por tí misma? Si no es así, lánzate.

Ni a mí ni a nadie le va a salir como a mi madre… pero supongo que con la práctica conseguiré la quasi maestría…

Os animo a que probéis variantes y que me compartáis los resultados, me va a encantar ver vuestros platos llenos de color y vida.

Un abrazo verde, verde, súper verde.