!Hola lovely people!

Últimamente estoy algo más golosa de la cuenta, así que no paro de experimentar con masas para galletas y bizcochos. Y le estoy cogiendo el royo bastante bien la verdad.

Ya logro calcular bastante bien las medidas de levadura y el líquido necesario para una masa que de como resultado más esponjosidad, o más crujiente, como el de estas galletas.

Estas galletas son súper fáciles de hacer, requieren ingredientes muy básicos y, además, puedes tunearlas de mil maneras diferentes. Al final de la receta te doy opciones para hacerlas diferentes cada vez, o incluso variar algunas en la misma tanda.

INGREDIENTES (para unas 6, 8 galletas)

– 1 Taza de harina de tu elección (yo usé de trigo sarraceno, pero cualquiera de tu preferencia)

– 1/2 Taza de azúcar de coco (es que siempre recomiendo pero puedes usar otro endulzante)

– 2 c.p. de aceite de coco (cualquier otro vale)

– 1/2 c.p. de bicarbonato de sodio

– 1/3 de taza de leche vegetal

– Pizca de sal

OPCIONAL PARA SABORIZAR (Utiliza una o mezcla algunos ingredientes)

– 1 c.s. de cacao puro en polvo

– 1/2 c.p. de jengibre en polvo

– Esencia de vainilla o canela en polvo

– Gotas de chocolate, vegano o no

– Zumo de media naranja

– Arándanos frescos (mezclados con la masa)

– 1 c.s. de mantequilla de cacahuete

– Nueces troceadas

ELABORACIÓN

– El mejor resultado se obtiene dejando enfriar la masa en le frigorífico (1 hora) o congelador (20-30 minutos), pero si quieres ahorrarte este paso, precalienta el horno ahora a 160º C.

– En un bol mediano pon todos los ingredientes secos y remueve bien. Incluye los saborizantes secos, si vas a utilizar alguno.

– Añade el resto de ingredientes líquidos, incluidos también los saborizantes como el zumo de naranja, los arándanos o frutos secos.

– Pon la masa en la nevera una hora, o unos 20-30 minutos en el congelador para tenerla bien fría. Como te comentaba al principio no es estrictamente necesario, pero se asienta más y se trabaja mejor cuando está bien fría.

– Pasado el tiempo precalienta el horno a 160º C. (si no has dejado reposar la masa ya tendrás esto listo)

– Prepara una bandeja de horno con papel vegetal. También puedes untar la base de la bandeja con aceite para que no se peguen.

– Con la ayuda de una cuchara, para controlar la medida de cada galleta, ve haciendo bolitas y colócalas en la bandeja. Espácialas para que no se peguen entre ellas al crecer con el bicarbonato. No se harán muy grandes así que tampoco las pongas a kilómetros.

– Si quieres unas galletas muy crujientes, házlas más planas y delgadas. Si prefieres un resultado como el de la foto, crujientes por fuera y más blanditas por dentro, déjalas más bien gorditas.

– Aplasta las bolitas un poco con la misma cuchara y ya estarán listas para cocinar.

– Hornea durante 10 minutos.

– Pasado el tiempo sácalas del horno y déjalas enfriar unos 10 minutos. Estarán muy blanditas al sacarlas, pero cuando se enfríen irán tomando la consistencia. Dependiendo del grosor que les hayas dado quedarán totalmente crujientes o blanditas por el centro, si son como las de la foto.

– ¡Disfruta!

Pues ya puedes ponerte manos a la masa porque, como has visto, son facilísimas de hacer y seguro que tienes ingredientes listos en casa.

Si las pruebas ya sabes que encanta ver los resultados y variantes que hayas inventado.

Un abrazo verde, verde, súper verde.