Holi tutti!

Hoy no me lío porque el tema va para largo, así que voy a hacerlo ameno y simplecito para dejar de volveros locas con esto de combinar alimentos.

Para empezar os aviso de que voy a desplomar algunas prácticas que llevamos haciendo años, que nuestras madres, padres, abuelas y abuelos llevan haciendo toda la vida, pero no os alarméis porque esto es una guía que podéis tener en cuenta, pero no es necesario que sigáis a rajatabla a partir de ahora.

Quizá también os ayude si tenéis problemas digestivos y no sabéis porqué, puede que hayáis estado combinando alimentos que vuestro sistema, único e intransferible, no puede digerir bien. Esa es la idea, que aprendáis y que apliquéis a vuestro caso particular esta información.

Ahora sí, vamos a ello, que os vais a quedar locas.

La teoría de la combinación de alimentos es muy extensa y compleja, pero se basa en algo que podemos entender muy fácilmente. 

Cada grupo de alimentos necesita un tiempo y unas enzimas diferentes para que nuestro estómago e intestinos asimilen correctamente los nutrientes. La proteínas, por ejemplo, necesitan un ambiente ácido y un tipo de enzimas específico (proteasas), y los almidones requieren de un ambiente alcalino y la presencia de otro tipo de enzimas (amilasas).

¿Qué creéis que puede pasar si mezclamos ácido clorhídrico con sulfuro de… no me acuerdo?

Pues que la liamos parda en nuestro estómago; se retrasa la digestión, lo que aumenta el gasto energético y el tiempo en el que los alimentos se descomponen, produciendo fermentación de azúcares y putrefacción de proteínas, que a su vez producen toxinas, que provocan gases, hinchazón y por supuesto una pobre absorción de nutrientes.

Lo dicho, se lía parda.

Os voy a presentar la clasificación de alimentos, simplificada claro, y de ahí os doy algunos combiconsejos, simplificados también para una locura moderada.


combinacion

Pdf descargable


Combiconsejos para recobrar la cordura.

Vegetales: Son bien, van con todo.

Proteínas y almidones: Nunca juntos. Tampoco las proteínas animales, que no las he incluido en los aros olímpicos combinables porque estamos en un blog vegano.

– ¿Y el guisaillo de costillas con papas de mi madre? Mal combinado

– ¿Y el puchero con sus ¨avíos¨? Mal combinado

– ¿Y el pescado al horno con patatas? Mal combinado

– ¿Y el arroz con frijoles? Mal combinado wey

– ¿Y el hummus con pan? Mal combinado

Dos almidones: Bien, mejor simplificar o tomarlos con vegetales sin almidón, pero bien.

Dos proteínas: Alerta roja. Las proteínas son el grupo más difícil de digerir por su diversidad en aminoácidos, por lo que es mejor no mezclarlas.

Las semillas, frutos secos y algas no son tan pesadas para la digestión (yupi por lo vegetal!), así que con moderación se podrían consumir juntas. Si os preguntáis porqué las legumbres se nos hacen pesadas a veces, a algunas personas siempre, es porque contienen tanto proteína como carbohidrato. Lo mejor es tomarlas con vegetales sin almidón. Si vuestro estómago las tolera bien pues no hay más que hablar.

– Grasas: Son bien, se pueden mezclar con todos los grupos, pero siempre con moderación!

– Frutas: Mejor solas y siempre del mismo grupo. También se pueden combinar con vegetales sin almidón, en una ensalada verde por ejemplo. Aclarar que las semiácidas se pueden mezclar con ácidas y dulces, pero si no lo hacéis mejor.

– ¿Y mi sandía fresquita de postre en verano? Mal combinada

– ¿Y el plátano? Después de comer, mal combinado

Agua, sandía y melón: Solas, solitas, solas. El agua puede diluir los jugos gástricos y entorpecer la digestión, por lo tanto tómala al menos 15 minutos antes de comer o dos horas después. La sandía y el melón son puramente agua, de ahí que también se aconseja comerlas solas.

Por último, come solo cuando tengas hambre. Es parte de la teoría higienista con la que empezó todo este jaleo de la combinación de alimentos (echad la culpa al doctor William Howard y buscad más información sobre el tema)


Espero que no os vayáis a obsesionar con el tema. Yo lo hice en su momento y no es nada saludable. Con el tiempo esta teoría que parece muy compleja se va asimilando, y por la propia experiencia se va una dando cuenta de qué cosas tolera mejor el estómago y cuáles no. Experimentad por vosotras mismas y veréis si hay resultados diferentes, os vais a llevar una sorpresa seguro. Ya de paso me lo comentáis que yo me entere!

Cualquier duda o consulta que tengáis no os la quedéis dentro y escribidme sin vergüenza ninguna!

Un abrazo verde, verde, súper verde.