¡Hola people!

De vuelta con una delicia de berenjenas que quizá necesite poca presentación.

Es una adaptación de un plato muy apreciado en el sur de Italia que es tan fácil de hacer que parece mentira que pueda llegar a estar tan bueno.

Los ingredientes principales son de lo más básico, y tratándolos bien, hacen una combinación de plataco gourmet.

Berenjena y tomate.

Teniendo esto, una cebolla, albahaca y cualquier tipo de queso (en este caso puede comprar cualquier queso vegano o tener anacardos a mano) tienes más que de sobra para triunfar.

Y, ¿Cuál es el secreto para que sacarle todo el partido a estos ingredientes?

Uno es el «tratamiento» de las berenjenas y otro es la salsa de tomate. Ahora te explico lo que hacer con las berenjenas para que queden tiernas y con potencia de sabor. Con el tomate, de preferencia, utiliza natural y tómate el tiempo para hacer una buena salsa que luego puede servirte para muchas otras recetas. Si utilizas tomate frito o en conserva, tardarás menos, pero me siento en la obligación de explicarte la receta más original posible (teniendo en cuenta que será sin queso) y que aprendas a manejarte con la versión más elaborada y ya luego experimentas tú como te parezca.

Incluso de la receta original se pueden sacar mil variantes. Yo te cuento la tradicional y la que yo hago.

Variantes que puedes o no hacer.

Lo que viene siendo que hagas a tu gusto.

Berenjenas:  

– Puedes pelarlas o no. Originalmente no se pelan, yo lo hago. A veces las pelo todas o a veces solo la mitad de las que use. A mí no me hace mucho tilín la textura de la piel en esta receta así que prefiero pelarlas.

– Freír o no freír. Tradicionalmente se fríen, después de haberles quitado el amargor con sal y antes de montarlas en el molde que luego irá al horno. Yo no suelo freírlas porque no frío nada, seguramente aporten una textura más crujiente y la fritura les dará esa capa tostada ligeramente en el exterior y un interior tierno y más concentrado de sabor, pero yo me salto este paso totalmente. Algún día igual pruebo a ver cuánto merece la pena.

– Grosor al gusto. Normalmente van finitas, de 2 a 5 mm. pero yo las hago un poco más gruesas ya que utilizo una salsa de queso que es más líquida que la mozzarela y el parmesano de la receta original. Por eso las hago de casi 1 cm. para que el resultado final sea más firme y no se desarme al cortar y emplatar.  

Salsa de tomate: 

 – Tomate natural siempre. Merece la pena hacer una salsa de tomate desde cero en condiciones. Si te da pereza, quítatela porque puedes hacer más cantidad y utilizarla luego para otras muchas recetas, me lo vas a agradecer.

También puedes añadir un bote pequeño de tomate en conserva, aunque es opcional.

– Pelados o enteros. En la original se pelan, y te cuento cómo hacerlo.

Escalda los tomates en agua hirviendo haciendo una cruz con un cuchillo en la base, en el culo del tomate. 30 segundos en agua o hasta que esa cruz que has hecho se vea abierta y los pasas directamente a un recipiente con agua bien fría para cortar la cocción. Te será muy fácil tirar con un cuchillo de esa base en cruz que has hecho y pelarlos enteros.

– Bien maduro. Utiliza el tipo de tomate que prefieras, pero que esté bien maduro.

– Para hacer la receta express puedes usar tomate frito y en 10 minutos tendrás tu salsa lista, pero ya te digo que el sabor de una salsa casera hecha con cariño y tiempo no tiene comparación.

Salsa de queso:

 – Parmesano vegano. Puedes comprar un queso tipo parmesano y utilizarlo espolvoreando sobre la mozzarella o salsa de anacardos.

– Mozarella vegana. Igual, puedes comprarla, deshacerte del exceso de agua y ponerla sobra cada capa de tomate para luego espolvorear el parmesano encima.

– Haz tú el queso. Te explico cómo hacer la salsa de queso que puedes hacer en seco si lo prefieres, en vez de hacerlo tipo salsa, simplemente eliminando el agua de la receta y habiendo dejado los anacardos secar (después de remojarlos para activarlos y que sean más digestivos) para obtener un polvo que hará de parmesano en la receta.

Y esos son todos los veggiconsejos para una parmesana de competi.

Te dejo algunas imágenes del proceso de la última que cociné.

Ya te digo que voy haciendo variaciones, en el caso de ésta última añadí a la salsa de tomate unas lentejas germinadas que quería gastar y así le daba otra textura al resultado final.

También hay veces no tengo tanto tiempo y hago una salsa de tomate regulera. Funciona bien, pero nada comparado a dedicarle el tiempo que se merece.

A pesar de que no es una receta espress es súper fácil de hacer, apta para muy torpes, así que anímate y ya me contarás cuánto has triunfado con ella.Un abrazo súper verde y a disfrutar de la cocina tradicional.

Parmesana de berenjenas

Vegana por supuesto
Plato Plato principal
Cocina Italiana, Vegana
Keyword healthy
Tiempo de preparación 45 minutos
Tiempo de cocción 40 minutos
Raciones 4 personas

Ingredientes

  • 2 Berenjenas grandes

Salsa de tomate

  • 1 chorrito Aceite de oliva virgen extra
  • 1 Cebolla mediana
  • 10 Tomates medianos
  • 1 bote Tomate en conserva Opcional
  • Sal
  • Pimienta
  • 1 manojo Albahaca fresca

Salsa de anacardos

  • 1 vaso Anacardos
  • 1/2 vaso Levadura nutricional
  • 1 cda Ajo en polvo
  • 1/2 cda Sal
  • 1/4 vaso Agua filtrada
  • 1/2 pastilla Levadura fresca (opcional para que quede esponjosa)

Elaboración paso a paso

  • Si vas a hacer la salsa de queso, bechamel o como quieras llamarla, pon los anacardos a remojar ahora en agua caliente.
    Normalmente se deben remojar al menos 12 horas, pero si haces la receta sobre la marcha (como yo la mayoría de las veces) al menos ténlos 15 minutos en agua calentita para que se ablanden un poco.
  • Lava las berenjenas y cortándolas a rodajas o longitudinalmente, a tu gusto. Yo suelo hacerlo a lo largo, luego tardo menos en colocarla en el recipiente del horno y al ser mas rectas, encajan mejor.
    Puedes pelarlas o no.
    Para que las berenjenas se ablanden y suelten ese amargor que las caracteriza se extienden y se salan. Esa sal va a hacer que suelten el amargor. Para ello vas a colocar las rodajas de berenjenas por capas, y en cada capa vas a ir espolvoreando sal. Déjalas macerando con un plato encima y algo de peso para que la presión facilite el proceso. Lo ideal es dejarlas 30-45 minutos. Reservalas mientras que preparas la salsa de tomate.
  • En una olla a fuego medio pon el chorrito de aceite de oliva. Añade la cebolla cortada pequeña y cocina hasta que la cebolla se dora un poco. 5-10 minutos.
  • Añade ahora el tomate cortado con tus manitas o de bote (ya sabes que de preferencia que sea natural y así tampoco tendremos que añadir azúcar). Si quieres pelar el tomate hazlo antes con los consejos que te he dado o sin pelar. Añade también el resto de condimentos y deja que se haga a fuego lento durante al menos 45 minutos, 60 idealmente, removiendo de vez en cuando y rectificando de sal y pimienta si es necesario.
  • Puedes usar un poco de sofrito de tomate que le dará otro toque, pero es opcional.
    Cuando la salsa de tomate esté lista, bien reducida y a tope de sabor, será cuando añadas la albahaca, troceada o entera, para aromatizar. Simplemente echa las hojas de albahaca en la olla, remueve un poco, tápala y reserva.
  • Ahora volvemos a las berenjenas.
    Pasada al menos media hora de tener las berenjenas con sal vas a lavarlas bien y luego a secarlas con un trapo limpio o papel de cocina.
    Si quieres freirlas lo harás ahora, dejándolas 2-3 minutos en una sartén con aceite bien caliente.
    Asegúrate de que las secas o les quitas muy bien el exceso de aceite para montar la parmesana.
  • Si vas a hacer la salsa de anacardos prepárala ahora.
    Para ello laba bien los anarcardos después del remojo y mételos en tu batidora de vaso. También puedes usar batidora de mano aunque seguramente la textura sea más grumosa. Tampoco se va a notar mucho al comerla así que no sufras.
    Añade el resto de los ingredientes y bate todo hasta conseguir una textura bien cremosa. Tendrás que ajustar la cantidad de agua según tu batidora para que se bata bien pero intenta no pasarte para que no quede muy líquida o se notará en la textura de la receta final, sobre todo al cortar la parmesana.
    Si vas a utilizar levadura fresca añádela ahora y remueve bien la salsa y reserva.
  • Ya están todos los ingredientes listos, precalienta tu horno a 200 °C y vamos a montar.
  • En el recipiente que vayas a utilizar (de pirex, de metal apto para hornos, cuadrado, ovalada, lo que quieras y tengas por casa) comienza forrando con papel de cocina que ayudará a absorver cualquier exceso de agua que pueda quedar en la salsa de queso o de tomate. Cuando esté forrada comienza con una cucharada de salsa de tomate, solo para manchar la base.
    Una capa de berenjenas encima que cubra bien el fondo de la bandeja, luego una de tomate que debe haber quedado bien espesa y consistente, una de salsa de queso finita (en caso de que la hayas hecho) y vuelves con otra de berenjenas. Así hasta que termines.
  • Calcula la cantidad de berenjenas y tomate para que la última capa sea de queso. Espolvorea con un poco de levadura nutricional o queso vegano si tienes y al horno a 180°C durante 40 minutos.
    La temperatura del horno era de 200°C pero ten en cuenta que al abrirlo se pierden un 10-20 grados, por eso ajustaremos la temperatura una vez metamos la bandeja y dejaremos cocinando a 180°C.
  • Se quedará crujiente y dorada por arriba y bien cocida por dentro. Ya puedes sacarla del horno y dejarla reposar 5 minutos.
  • ¡Disfruta!