¡Hola lovely people!

Mi relación con el pan es de amor/odio desde que comencé mi andadura saludable.

Me encanta pero no puedo pasarme o me inflo como un globo y mis digestiones se vuelven pesaditas y mi energía se ve severamente afectada.

Al principio dejé de comerlo por toda esa demonización que hubo hacia el gluten hace pocos años. Hoy en día he encontrado mi propio balance después de mucho tiempo escuchando a mi cuerpesito. Para mi el pan no es imprescindible, y conozco a unos cuantos celíacos que nunca hubieran pensado poder vivir sin él y ya ni lo echan de menos, así que como tantas otras cosas, es posible.

No tengo intolerancia ni alergia diagnosticada ya que no me hace falta para saber que no puedo pasarme, aunque me lo puedo permitir cuando me apetece. Es decir que no me lo prohíbo aunque no entra en mi planificación semanal ni diaria.

Creo que debería cambiar mi introducción de amor/odio a relación saludable.

¿Qué pan merece mi digestión?

Pues intento siempre que sean panes de calidad, elaborados con harinas integrales y masa madre. Evito el trigo (es el cereal más adulterado a lo largo de los años, ya no es lo que era, aunque sea eco y todos esos adjetivos chachis que me gustan)

Con pan de calidad me refiero a esos panes de panadería (ecológica preferentemente pero no siempre), y no a aquellos industriales, empaquetados de a 4 por 1€ que compras en supermercados y gasolineras. No digo que estén malos sino que nutricionalmente dejan mucho que desear.

Reivindico a nuestros amigos panaderos que hacen todo el proceso de principio a fin, que se curran su masa madre, panes bien fermentados, sin aditivos y utilizan harinas integrales de verdad y suelen ofrecer una variedad de cereales y «aliños» diferentes (los he encontrado con aceitunas, cebolla, semillas varias, avena…).

Es cierto que ya hay muchos que se aventuran a hacer su propio pan, y desde aquí te digo que si eres uno de ellos, te admiro profundamente. Como me he acostumbrado a que el pan no sea un básico en mi dieta y me parece un arte (como un buen café) prefiero que el trabajo lo hagan con amor los que realmente controlan del tema.

Dicho esto, hay recetas fáciles y más que resultonas que puedo hacer en casa y quitarme ese antojo que me pueda dar un día en casa a horas en las que en estas fechas las tiendas ya están cerradas.

Y esta es una de ellas.

3 ingredientes, dos bagels, muchos bocados crujientes y tiernos por dentro y 20 minutos de tu tiempo (10 de ellos en el horno mientras tú preparas tu relleno preferido.

Te doy alternativas pero para esta textura y sabor es necesario:

  • Yogur natural (vegano en mi caso. Bueno, realmente utilicé kéfir de soja)
  • Harina integral (de espelta en mi caso)
  • Levadura

Bagels

Crujientes por fuera y tiernos por dentro
Plato Aperitivo, Desayuno, Plato principal
Cocina Mediterránea
Keyword Económica, healthy, Horno, Saludable
Tiempo de preparación 5 minutos
Tiempo de cocción 15 minutos

Ingredientes

  • 1 taza Yogur vegetal o kéfir
  • 1 taza Harina integral de tu elección yo usé espelta esta vez pero con trigo sarraceno también salen que flipas.
  • 1 cda Levadura la que tengas por casa. En su defecto creo que te puede salir bien con bicarbonato de sodio, aunque no lo he probado todavía.
  • Pizca de sal
  • Semillas para decorar

Elaboración paso a paso

  • Vuelca en un recipiente todos los ingredientes menos las semillas, que son para decorar. Aunque las puedes echar a la masa si te apetece claro.
  • Remueva hasta que se integren bien los ingredientes y no queden grumos.
  • Me olvidaba, pero puedes ir precalentando tu horno a 180°C y preparando tu bandeja de horno con papel vegetal o con un poco de aceite en el fondo.
  • Cuando la masa esté lista haz dos bolitas untandote bien las manos en aceite, porque la masa queda bastante pegajosa, no te asustes que se puede trabajar.
    Amasa un poco con las manos, haz una bola y luego aplana un poco con las manos. Realmente puedes hacer dos bolas y aplanarlas en la misma bandeja, hacer el agujero en medio y directas al horno durante 15 minutos.
  • No abras el horno hasta que terminen. Cuando las saques del horno déjalos enfriar unos minutos, lo que aguantes antes de devorarlos.
  • ¡Disfruta!

Y ya está todo dicho así que pasa un día genial y recrea esta receta, que no te va a defraudar.

Un abrazo verde, verde, súper verde.