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A veces me cuesta ser yo

Hola people!

Después del lapsus con este post del que programé la versión equivocada y el día equivocado, aquí va el bueno. Y yo de paso sigo aprendiendo en esto de las redes…

Hoy va de confesiones la cosa… Bueno más bien de las cuestiones que ha conllevado para mí cambiar mi alimentación y mi consumo y de las situaciones, conversaciones, personas, duelos internos con los que he tenido que pelear (y seguro que tú también, y si no tiempo al tiempo) hasta encontrar la paz interior en la que intento auto convencerme de que vivo a día de hoy. Cuestiones que quizá te ayuden a respirar hondo y ahorrarte algún ardor de estomago por la mala hostia que te provocan algunos comentarios si estás empezando tu viaje vegano, vegetariano o algún otro cambio de alimentación o vida, que la apología de la ignorancia está haciendo mucho daño!

Esto para mí se desencadenó cuando un día, sin anestesia ni nada, me desperté y dije: 

-Ya no tiene sentido defender a los animales y seguir comiéndomelos, se acabó.

Esto a mis 26 años y siendo mi última digestión la de unos espaguetis boloñesa, para que os hagáis una idea. Cierto es que ya tenía influencias a mi alrededor, vegetarianos en mi entorno más o menos cercano, gente a la que siempre he estimado en silencio por cierto, y también practicaba yoga, que me ha ayudado mucho a canalizar y conectar conmigo misma.

Pues a partir de ahí yo muy motivada empiezo a toparme con frases que seguro ya te suenan, pues casi toda la gente que conoces, incluso familia cercana, de repente resultan ser expertos en nutrición, en biología, en historia de la humanidad y mil especialidades más. En estas discusiones te topas con varios tipos de personas en general, me atrevo a dividirlos en dos, así grosso modo: Los curiosos y los expertos.

Estoy generalizando mucho, normalmente no me gusta hacerlo pero hoy me ha dado por ahí.

Los curiosos son los que te van lanzando preguntas en batería y se quedan satisfechos con la respuesta porque, normalmente, asumen que puedas sabes un poquito más que ellos, pueden estar de acuerdo o no y te lo hacen saber, pero no suelen atacarte porque en realidad les afecta un carajo lo que tú hagas. Preguntan, escuchan, debaten y siguen su vida sin darle más bombo al asunto, a lo máximo terminan la conversación con algo así como:

–Bueno pero a mí el jamón que no me lo quite nadie que está muy bueno –.

Fair enough.

Con ellos acabas hasta echándote unas risas porque suelen ser los que te presentan esos casos hipotéticos de islas desiertas y vivir en la selva. Realmente no lo hacen para ver si “picas”, genuinamente esta cuestión les ronda a muchos la mente cuando llevan un rato hablando contigo.

Por el contrario los que hacen que se desmorone tu esperanza en la humanidad son los que te atacan con afirmaciones rotundas pero sin contrastar. Los que repiten los típicos mitos veganos y saltan de uno a otro conforme se los vas rebatiendo. “Las únicas proteínas asimilables están en la carne”, “a las vacas hay que sacarles la leche”, “los humanos somos carnívoros por naturaleza”, “hay que cazar o habría sobrepoblaciones”  y mi preferida “las plantas son seres vivos, también pueden sentir dolor”. Como te he comentado saben tanto de biología como de antropología…

Si bien al principio mi reacción era la de atacar de vuelta, frustrarme y cabrearme con el mundo por vivir en él rodeada de gente tan insensible, a veces ignorante y para más inri orgullosos de ello, con el tiempo me fui calmando y acordándome de las razones por las que dí el paso, y de respirar profundo ante estas conversaciones. La ética fue la razón por la que me declaré vegana. Esto se traduce en que es igual de incongruente defender a tu mascota pero comer hamburguesas de pollo que promover el respeto a todo ser vivo pero increpar a mis colegas por pedir chuletón en un restaurante. 

Al menos así lo veo ahora. Y es que las confrontaciones son algo que siempre me ha afectado mucho emocionalmente. Yo eso de pelear a hostias o verbalmente lo llevo mal, soy más de lucha pacifista y he tardado años en asimilar esto.

Y es que lleva tiempo, pero es necesario, aprender que cada persona tiene su crecimiento personal (o decrecimiento en algunos casos) al ritmo que le marque su propia vida, circunstancias, etc. Yo tuve mi “despertar” a los 26 años, otros lo tienen a los 6 y otros no lo tienen nunca, y somos todos igual de respetables por el hecho de ser personas, algunos incluso seres pensantes.

Pues con el paso del tiempo, y no hace falta cambiar tu alimentación para que esto te ocurra, hopefully, conservarás personas a tu alrededor que te aportan cosas que aprecias y  evitarás a gente que no te aporta nada o que te roba más de lo que te da. Esto hará que aprendas a disfrutar tu tiempo con gente que te valore por lo que eres y no solo por lo que haces. Does it make sense?

Habrá veces que te sientas un incomprendido bicho raro, que haya gente que te decepcione por hacer de tu decisión una burla o que te quedes con mucha hambre después de una quedada con amigos en un bar donde solo has podido comer ensalada (esto afortunadamente cada vez pasa menos, a no ser que tus colegas sean tan cabrones de llevarte a una brasería, en ese caso tienes un verdadero problema social), pero vuelve a tu motivación, a aquella razón primera por la que diste el paso y que hace que duermas tan agusto por las noches, y también acuérdate de llevar alguna frutica o frutos secos encima la próxima vez.

No todo el mundo tiene que entenderte, ni puedes esperar que todos aplaudan tu decisión o que cumplan tus expectativas de aceptación porque las expectativas no suelen reflejar la realidad. Cada cuál tiene su realidad así que tú simplemente sigue la tuya, la que a tí te hace sentir bien y la que a tí te funciona, no juzgues la realidad de los demás como mejor o peor que la tuya porque no sacarás ningún aprendizaje de ello. Está bien debatir pero si no es el momento de “revelación” de la otra persona pelear no va a servir de nada, y te digo por experiencia que he conseguido mucho más callándome y comiéndome mi ensalada tranquila sabiendo que mi consumo está realmente cambiando el mundo que enzarzándome en una pelea con el camarero o mis colegas que va a demonizar al resto de veganos forever.

Por lo tanto, si eres vegano o vegetariano o estás intentando balancear tu alimentación y hacerla más saludable, hazlo con orgullo y desde el amor. Acepta que no tienes que saberlo todo, solo tienes que sentirte bien con lo que haces y seguro que con esa energía llegas a cambiar la visión de mucha más gente. Bueno, eso sídefiéndete cuando te toquen la moral que tampoco somos masoquistas aquí!

Si te ayuda, piensa que para nada eres un bicho raro y que, aunque no haya estadísticas oficiales, según el informe «The Green Revolution», elaborado por la consultora Lantern, el 7,8% de la población española mayor de 18 años es vegetariana (incluyendo flexitarianos, vegetarianos y veganos), además de que las búsquedas “veganas” en Google (EEUU) se han triplicado en los últimos 5 años y en España, el 31 de octubre de 2017, Deliveroo daba datos de un crecimiento del 161% en los pedidos de comida vegana a domicilio (datos sacados de respuestasveganas.org)

Para colmo ahora curioseando un poco descubro que Granada se encuentra en el podio español de ciudad más veggie. Teniendo en cuenta el numero de bares por metro cuadrado tampoco me extraña tanto.

La verdad es que sabiendo que soy parte de ese cambio me gusta mucho más ser yo.

Un abrazo vegano.

Screen Shot 2018-07-20 at 20.55.03                  Fuente: http://cinismoilustrado.com

 

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