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Descubriendo el Kéfir

Hola gente!

Qué tal lleváis el día?

Yo de lujo! El sol calienta, puedo hacer mis rutinas mañaneras en la terraza, como más me gusta, y ya de paso quedarme fuera a saludar a mis plantitas y tomar el desayuno entre verde.

Y como últimamente mis desayunos están cambiando gracias a este nuevo “descubrimiento” pues quería compartirlo por aquí.

Hace tiempo que escucho hablar de él y de las propiedades y beneficios que tiene, pero encontrarlo comercializado no es del todo fácil. Mira por dónde a mi hermano le regalan un poquito hace unos meses, lo va reproduciendo y un día me trae un tarro con leche de soja cuajada. Y ya que apenas me gusta probar cosas nuevas, y tampoco tenía curiosidad por probarlo… pues un desperdicio. Que no!! Una ilusión de niña pequeña!!

Os comento qué es y como se “cultiva”.

El Kéfir es un probiótico, una bebida fermentada por la acción de un conjunto bacterias y levaduras (hongos). Para que nos entendamos, son unos gránulos pequeños y biscosos que se mezclan normalmente con leche (puede ser leche animal o vegetal, agua, té o incluso infusiones) y producen una sustancia más espesa y ácida, parecida al yogurt. Se llama Kéfir tanto a los gránulos como a la bebida obtenida.

Su origen es del Cáucaso, aunque ya se ha extendido prácticamente a todo el mundo, y gracias por ello!

Estos nódulos se van reproduciendo solitos a medida que vamos elaborando bebidas, según la que usemos se reproducen más o menos; con leche animal tendréis hasta una cucharada extra al terminar el proceso, con agua un poquito menos y con leche vegetal apenas notaréis la diferencia, unfortunatelyUtilizar una leche de buena calidad es fundamental, ya sea vegetal o animal o agua purificada, además de los recipientes y utensilios adecuados. Tarros de cristal para almacenar y dejar fermentar la mezcla, cuchara de madera y colador de tela o plástico. No metal allowed, al “bichito” no le gusta el metal por lo visto y se echaría a perder, por decirlo así.

No hay medidas exactas pero os doy las mías y el método que utilizo.

Una cucharada sopera de kéfir en un tarro de cristal esterilizado y relleno con unos 300 ml. de leche de almendras. Lo dejo fermentar 24 horas, a temperatura ambiente. En el frigorífico no se producirá fermentación.

Por la mañana paso el fermento a un frasco, previamente esterilizado, con un colador de tela para separar los nódulos del líquido (que ya estará mucho más espeso). El líquido restante estará listo para tomar y los nódulos listos para volver a fermentar con más leche. Aunque no es necesario lavar los nódulos, yo lo hago cada tres o cuatro días, siempre con agua filtrada o purificada. El agua del grifo suele contener mucho cloro y eso también puede matar al bicho.

Tened en cuenta también que el kéfir debe poder respirar para optimizar el proceso de fermentación, por lo tanto no llenéis el tarro hasta arriba, que quede lleno unos 3/4, y no lo cerréis. Podéis dejarlo destapado o, para mayor higiene mejor usar una tapa que transpire; una tela limpia o un filtro de café fijado a la boca del tarro con una gomita elástica, incluso una servilleta, por daros ideas.

Sus beneficios para el organismo son muchos, todos los que ofrecen los probióticos. Si no os habéis cansado de leer os los resumo un poco.

Digestivo: Como buen probiótico, ayuda a regular y regenerar nuestra flora intestinal. Favorece la correcta digestión de los alimentos que consumimos y también con digestiones pesada. Si tenemos algún desequilibrio, o después de algún tratamiento con medicamentos como antibióticos, nos ayuda a transformar la flora intestinal putrefacta en bacilos lácticos, que son bacterias de las bonicas, las beneficiosas. Como consecuencia a una sana flora intestinal, nuestro sistema inmunológico también se ve reforzado.

Laxante suave en casos de estreñimiento.

Cardiovascular: Hay estudios científicos que constatan que su consumo nos ayuda a reducir los niveles de colesterol alto y triglicéridos y también la presión arterial.

Alergias de la piel

-Tratamiento natural contra la anemia.

– Disuelve los cálculos renales y las piedras de la vesícula biliar.

Propiedades antioxidantes.

En resumen, otra maravilla de alimento no debería faltar en nuestra dieta. Además me parece muy bonito eso de que alguien lo cuide con amor y cariño y te lo regale para que tú sigas procreando minibacterias por el mundo. Es el ciclo sin fin!

Espero, como siempre, que os haya resultado interesante.

Buena semana a todos!

 

 

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